-Tenes valijas para despachar?
-Si, esta sola y el bolso de mano. Sobre la disponibilidad de asientos...
-No tengo nada de disponibilidad, solo al medio.
-Pero, pero, pero... soy altísimo. No hay chance de salida de emergencia o algún asiento en pasillo o algo donde entre?
-No
Así empezaría la odisea.
Al subirme al avión note que la experiencia iba a ser mucho peor de lo que pensaba ya que la butaca era una de las cosas más incomodas del mundo y para alguien como yo que tiene las piernas largas, era casi imposible de entrar. Una peruana-neozelandesa de un lado y matrimonio de brasileros del otro hizo el viaje más entretenido porque al menos pude tener conversaciones graciosas pero como mis nervios me juegan siempre en contra al poco tiempo de despegar empezó el dolor de garganta y la fiebre que no se iría hasta llegar a destino. Un viaje de terror, pero nunca deje de pensar: "que mas da me estoy yendo a Australia!"
Al llegar a Nueva Zelanda empecé a darme cuenta que si bien siempre hable ingles, las cosas iban a ser un poco diferentes a lo que estaba acostumbrado: hablan rapidísimo y con un acento re loco. Todo un desafío que me encanta!
Tenía que subirme al avión nuevamente para embarcar hacia Sydney pero obviamente me perdí en el aeropuerto que por cierto es genial. Después de dar un par de vueltas vi a dos chicos que sabia habían compartido el vuelo anterior conmigo así que decidí seguirlos. "GATE 5" decía el cartel donde entraron así que obviamente yo hice lo mismo y me senté confiado a su lado sin embargo algo no cuadraba en ambiente: había como 300 personas y todos eran orientales! Si, con barbijo y todo eso. Los otros dos viajantes occidentales de la sala se percataron de lo mismo que yo y se fueron a buscar el gate correcto. Por seguridad esta vez yo hice mi propio camino.
Un nuevo avión trajo nuevos vecinos. Esta vez una alemana a mi derecha y dos polacos a mi izquierda iban a ser los encargados de amenizar el viaje que restaba... en realidad solo la alemana porque los polacos no hablaban ingles. En realidad ninguno porque la alemana no le ponía mucha onda que digamos.
Camino hacia el aeropuerto de vuelos domésticos, mujer de 60 años:
-Nene, vos sos de Argentina?
-Si…
-Ay no sabes cómo te estaba buscando!
-Perdón?...
-Es que una azafata me dijo que había un chico rubio de rulitos que iba a Melbourne y que hablaba inglés y como yo no hablo nada necesito que me ayudes a ver donde estoy parada.
-Sígame señora pero le aviso que yo hablo inglés pero estoy un poco desorientado, en realidad estoy por entrar en un ataque de pánico porque no se qué rayos hago a diez mil kilómetros de mi casa.
-Bueno por lo menos estas mejor que yo que me tuve que hacer un cartelito que dice “spanish only” y se lo muestro a todo el mundo que me habla.
-Y como hizo para llegar hasta acá tan bien con tantos tramites y cosas que pasamos en los aeropuertos anteriores?!
-Y… entre el cartelito, y mi chamuyo viste, yo llegué.
Preguntando se llega a Roma dicen y sino hacete un cartelito. Yo a Melbourne llegue pero esa es otra historia.
Te leo y es como que te escucho. Te juro.
ResponderEliminarCeci.
jajaja. me mató el cartelito de la señora!
ResponderEliminarte dije que el inglés de allá iba a ser todo un desafío. pero es re gracioso como hablan. es cuestión de agarrarle la mano nomás
sigas de vicio, nicolino!
estaré al tanto de tu blog. besote!
pd: comentario pelotudo -> SACATE UNA FOTO CON UN CANGURO!