martes, 23 de marzo de 2010
Viajando al oceano
martes, 16 de marzo de 2010
Toing Toing
Teníamos que ir al campo a visitar al hermano de Ele y la mejor forma de ir era en tren. Como nos esperaba casi una hora y media de viaje, nos armamos de cientos de golosinas en un candy shop de la estación y emprendimos el viaje. Hay dos cosas que acá son carísimas, en primer lugar los cigarrillos que no bajan de los 12 dólares por paquete por lo que estoy caminando por las paredes, y el transporte público. Se saca un ticket de viaje por 2 horas para tren y/tranvía a 3.75 dólares o uno diario a 6 y pico, el que tomamos nosotros, al ser larga distancia salía algo así como 12 dólares ida y vuelta. Al cambio es una tortura viajar sobre todo si por un minuto te pasaste de las 2 horas y tenes que comprar otro… me contaron que te puede pasar….
Una vez en el pueblo nos recibió Mono con su mujer Elizabeth y su pequeño hijo y nos llevaron a un campo que tienen a unos minutos de viaje, entrando ya al terreno vi los primeros canguros y como todo extranjero estaba que me moría de la emoción: verlos sueltos corriendo por el bosque y no en un documental del Animal Planet era wow. Pasamos el día ahí junto a los hermanos de Elizabeth tomando y comiendo cosas raras, incluido obviamente el animal saltarín, vimos a lo lejos durante toda la tarde un gran incendio en una montaña lejana que nos perturbaba un poco y entre una cosa y la otra cayó la noche y llego el frio helado. Pero el momento de más emoción fue cuando Richie me llevo de excursión a espiar a los canguros, me sentí Steve Irwin y como si fuera poco, en su tierra!
Un día sin desperdicios, la verdad increíble.
Les dejo un video que parece Blair Witch pero es un ratito cazando canguros.
domingo, 14 de marzo de 2010
Algunas cositas mas
Hoy el post es una recopilación de varios días ya que no tuve tiempo de escribir. Afortunadamente por buenas razones, cada día mi viaje se pone mejor.
Melbourne es la capital multicultural de Australia, la gente de acá es de todos lados, es rarísimo pero es casi igual de frecuente ver a alguien hablando en indio o en chino que en ingles. Eso por suerte convirtió a ciudad en algo que nunca te aburre porque hay cientos de lugares correspondientes a esa cultura. El barrio chino, el barrio judío y el italiano fueron los que mas recorrí y es genial porque te sentís un poco de cada lugar por un rato. Hace un par de noches fuimos a un pub marroquí con Ele a escuchar música y tomar un vino y la verdad que la onda que tenía ese lugar esa buenísima, un par de músicos tocando y la gente se para y bailaba frenéticamente, fui marroquí por un rato. También entre otras cosas pude disfrutar de un Italian Gelati como le dicen acá y carne de canguro (pero eso es otra historia que vendrá en un post futuro)
Como conté anteriormente, acá el arte está muy presente todo el tiempo, y es por eso que hay festivales y exposiciones de lo que sea todos los días. Hasta ahora pude pasar por un festival indio de cine que pasaban al aire libre las películas de Bollywood, y por una exposición de artes visuales móviles que fue impresionante. Si les gusta el arte y el dinamismo, sin duda tienen que conocer esta ciudad.
viernes, 12 de marzo de 2010
Ciudado que ahi voy
Ayer comencé a ser un poco más independiente: Me lance a usar la bici.

Debo confesar que si caminar por la calle es complicado por estos pagos, andar en bici y no morir, es muchísimo más aun. Mi primer viaje fue a la playa que está cerca de casa, me fije en el mapa y llegar era bastante simple así que por lo único que me tenía que preocupar era por sobrevivir. Casi llegando a la costanera las calles se vuelven bastante más grandes y transitadas por lo que me empecé a poner un poco nervioso, tanto es así que un señor de una camioneta me grito: “you’re on the wrong way buddy!” –Estaba yendo al revés-. Por suerte las calles están exageradamente señalizadas por lo que con un poco de práctica y atención se puede aprender. Gracias a dios, la ley australiana obliga a los ciclistas a usar casco, se ve que piensan en los tarados como yo que son propensos a los accidentes.

Después de sentarme un largo rato en la arena y mirar el mar casi como en una película de surfers, me dirigí a mi segundo destino: Alma Park. Era un poco lejos de la playa pero habíamos quedado con unos amigos en encontrarnos ahí a la una del mediodía. Esta vez el viaje fui más fácil y llegue en pocos minutos. Como en el parque mucho para hacer no había, nos fuimos a comer a una zona cercana en la que conviven varias tribus urbanas y gente con ondas muy definidas, sumamente interesante y divertido. El lugar elegido fue el “Yellow Bar”, un lugar PUNK FRIENDLY y como la carta era bastante inentendible decidí pedirme lo único que me daba confianza: un sándwich de carne (que por cierto era increíble). Cuando la mesera me pregunto qué quería para beber y le dije agua se sonrió y se fue, eso me dejo medio confundido pero luego me explicaron que el agua no se pide porque ya de por si es gratis en todos los bares y restaurantes. Si puntualmente queres una botella de agua pedís “una botella de agua”. Ya casi yéndome mis amigos me dijeron: -Sabes cómo volver no?, no te vayas a perder…
Me perdí por la ciudad por dos horas enteras, yo, mi bici y mi casco.
Esa misma noche en mi cuarto había impreso un mapa de la ciudad con un par de indicaciones anotadas lo cual me hizo saber que Ele está tomando consciencia de la persona que vive en su casa y está haciendo lo posible para que el pibe no muera al poco tiempo de haber llegado.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Primer visita a la ciudad
-Look right or die: Aun no me acostumbro a tocar el botón de los semáforos peatonales para cruzar y mucho menos a que los autos vengan del otro lado, la costumbre me lleva a mirar hacia la izquierda antes de bajar a la calle y, en lo que va de mi estadía, eso casi me cuesta la vida unas treinta veces mínimo.
-¡Arte, arte, arte!: Todo de alguna forma está relacionado con lo artístico, la ciudad para ser como un conjunto de obras de diferentes artistas como construcciones con formas extrañas, música, grafitis y esculturas. Es difícil de explicar, no es como caminar en un museo pero el arte se percibe por donde se esté.
-El fruto prohibido: Es la ciudad de los iPhones. Todos, absolutamente todos tienen un iPhone y no se puede dejar de ver en cada esquina, en cada chico, en cada adolescente, hasta la gente mayor anda con el teléfono de la manzanita. Siempre pensé que era exagerada la prensa que se hacía sobra la cantidad de usuarios que este aparato tenía pero estaba más que equivocado. Aun no puedo creer que haya visto tantos, juro que no exagero.
-Fashion baby: La gran mayoría de los hombres usa pantalones chupines, no sé si será una moda pasajera o es una vestimenta común pero se los ve todo el tiempo vistiéndolos y yo que le di los míos a mi primo porque no los usaba nunca, acá hubiera sido un canchero bárbaro. También pude ver y luego confirmar con el testimonio de mi amiga, que los australianos aman usar havaianas todo el tiempo, las combinan con lo que sea y son parte obligada de la vestimenta.
-Llueve sobre mojado: Una vez leí en un artículo algo así como que si no te gustaba el clima en Melbourne solo tenias que esperar quince minutos, debo decir que tremendamente acertado. Nunca sabes que temperatura hará dentro de una hora, incluso dentro de 1 minuto. Ele me dijo ni bien llegué: -Acá siempre sali con una camperita en la mano y anteojos de sol, haga la temperatura que haga. Aunque parece un poco contradictorio es sumamente necesario porque el cambio del clima es exagerado. Podes hacer una cuadra con campera y a la siguiente tener que quitártela porqué el sol te mata.
Y bueno amigos, básicamente esas son algunas de las cosas que más me llamaron la atención hasta ahora, son las primeras impresiones, cuando tenga segundas o terceras juro que se las cuento.
martes, 9 de marzo de 2010
Entre aeropuertos y gente
-Tenes valijas para despachar?
-Si, esta sola y el bolso de mano. Sobre la disponibilidad de asientos...
-No tengo nada de disponibilidad, solo al medio.
-Pero, pero, pero... soy altísimo. No hay chance de salida de emergencia o algún asiento en pasillo o algo donde entre?
-No
Así empezaría la odisea.
Al subirme al avión note que la experiencia iba a ser mucho peor de lo que pensaba ya que la butaca era una de las cosas más incomodas del mundo y para alguien como yo que tiene las piernas largas, era casi imposible de entrar. Una peruana-neozelandesa de un lado y matrimonio de brasileros del otro hizo el viaje más entretenido porque al menos pude tener conversaciones graciosas pero como mis nervios me juegan siempre en contra al poco tiempo de despegar empezó el dolor de garganta y la fiebre que no se iría hasta llegar a destino. Un viaje de terror, pero nunca deje de pensar: "que mas da me estoy yendo a Australia!"
Al llegar a Nueva Zelanda empecé a darme cuenta que si bien siempre hable ingles, las cosas iban a ser un poco diferentes a lo que estaba acostumbrado: hablan rapidísimo y con un acento re loco. Todo un desafío que me encanta!
Tenía que subirme al avión nuevamente para embarcar hacia Sydney pero obviamente me perdí en el aeropuerto que por cierto es genial. Después de dar un par de vueltas vi a dos chicos que sabia habían compartido el vuelo anterior conmigo así que decidí seguirlos. "GATE 5" decía el cartel donde entraron así que obviamente yo hice lo mismo y me senté confiado a su lado sin embargo algo no cuadraba en ambiente: había como 300 personas y todos eran orientales! Si, con barbijo y todo eso. Los otros dos viajantes occidentales de la sala se percataron de lo mismo que yo y se fueron a buscar el gate correcto. Por seguridad esta vez yo hice mi propio camino.
Un nuevo avión trajo nuevos vecinos. Esta vez una alemana a mi derecha y dos polacos a mi izquierda iban a ser los encargados de amenizar el viaje que restaba... en realidad solo la alemana porque los polacos no hablaban ingles. En realidad ninguno porque la alemana no le ponía mucha onda que digamos.
Camino hacia el aeropuerto de vuelos domésticos, mujer de 60 años:
-Nene, vos sos de Argentina?
-Si…
-Ay no sabes cómo te estaba buscando!
-Perdón?...
-Es que una azafata me dijo que había un chico rubio de rulitos que iba a Melbourne y que hablaba inglés y como yo no hablo nada necesito que me ayudes a ver donde estoy parada.
-Sígame señora pero le aviso que yo hablo inglés pero estoy un poco desorientado, en realidad estoy por entrar en un ataque de pánico porque no se qué rayos hago a diez mil kilómetros de mi casa.
-Bueno por lo menos estas mejor que yo que me tuve que hacer un cartelito que dice “spanish only” y se lo muestro a todo el mundo que me habla.
-Y como hizo para llegar hasta acá tan bien con tantos tramites y cosas que pasamos en los aeropuertos anteriores?!
-Y… entre el cartelito, y mi chamuyo viste, yo llegué.
Preguntando se llega a Roma dicen y sino hacete un cartelito. Yo a Melbourne llegue pero esa es otra historia.
sábado, 6 de marzo de 2010
Esta camisa si, esta no.
Como todo hijo mimado, no podía faltar mi madre para obligarme a hacer las cosas bien. Casi siempre es la misma metodología: Ella saca una prenda del placard y me pregunta -¿Esta si? y en caso de que mi respuesta sea afirmativa la dobla y adentro!
Como se puede ver no soy lo más colaborador del mundo pero ya está casi implícito el procedimental, nos complementamos a la perfección.
Intentando siempre no pasarme de los fucking 23kg fue tomando forma la cosa y en un rato ya esta casi listo para despegar, solo me faltaba esperar 24 horas más que sabía se iban a hacer eternas y armar el bolso de mano dónde definitivamente van las cosas más importantes.
Tenía que buscar un libro que había comprado por Internet para llevarle a un amigo que vive en Japón (otro de los destinos que con suerte estaré visitando) y ahí es cuando entraba en escena mi padre: llevándome a ochenta y dos mil kilómetros de mi casa hacia el lugar que habíamos acordado con el vendedor.
Si, es obvio que soy un nene de papa, y me encanta.
A la vuelta, solo restaba la cosa más ridícula del mundo: pesar la valija. Se que dicho así no suena tan extraño como para le diga ridículo a dicho acto, pero la realidad era que como no conseguí una balanza, decidí llevarla a la verdulería. Afortunadamente no tuve que caminar más de cincuenta metros por la calle pero me sentí un poco extraño de todas formas con el dialogo que tuve con el verdulero a quien jamás le había hablado antes:
-¿Me buscás a mi pibe?
-Ehmm si... ¿Hasta cuántos kilos pesa su balanza?
-25
-¿Puedo pesar mi valija?
-¿En qué andarás vos?...
-Je... estem no nada...es que tiene que pesar menos de 23 kilos.
-No se que llevaras adentro, pero cualquier cosa en la que andes no me dejes afuera eh!
-...18 kilos gracias chau.
-Chau, chau pibe jeje...
Raro... mínimo... raro.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Y ya me voy...

Esta sea quizá otra de esas cosas que uno empieza sin saber muy bien por o para que. Seguramente nunca tenga un final a todo trapo, mucho menos un nudo o un conflicto. Es un blog y pretende contar un poco el día a día de mi viaje a Australia que empieza en 4 días y termina... nadie sabe bien cuando.


